Adiós ahorros

  • Trabajar el día de Navidad 120€.
    Trabajar el día de Año Nuevo otros 120€.
    Total, quedarte sin fiestas: 240€, no está mal.
    Que doce días después se acerquen a ti dos niñas rumanas de menos de 12 años mientras sacas dinero cuando ya has introducido la clave en el cajero y a punta de navaja te roben 300€ y quedes debiéndole al banco 80€ . NO TIENE PRECIO.

Soledad


No era audible, sabía que no podía oírlo, y sin embargo creía sentir en su órgano auditivo el ínfimo chapoteo de la gota de suero que caía con incansable constancia en el pequeño depósito del sistema de goteo que la ataba a aquella bolsa de un litro de suero glucosalino desde su antebrazo al final del árbol de frío metal hospitalario. Estaba en silencio,demasiado silencio,lo había creado ella misma, y el ruido imaginario de las gotas cayendo empezaba a hacerla sentir desequilibrada. Imaginó cuantas veces había canalizado ella una vía en esa misma vena periférica de un brazo sin nombre, a veces sin rostro, dependía de la prisa y del trabajo acumulado. Intentó visualizar la cara de la ultima persona a la que había pinchado con un abocath para conectar su sistema sanguíneo a una bolsa herméticamente cerrada que llenaría su cuerpo de fluidos curativos. No pudo recordarlo, eso, como otras cuestiones de su trabajo era la mayor parte del tiempo rutina. Se sintió mal por ello. Ahora era ella la paciente sin rostro y sin nombre de alguna enfermera agobiada por trabajo, que miraba el reloj y suspiraba intentando organizar sus tareas antes de que terminara el turno.Había cogido un taxi temprano, muy temprano, después de bajarse de un autobus que la traía de muy lejos. Hacía frío y el taxista tenía sueño, quería irse a su casa, terminaba su turno.Recorrió calles de Madrid pensando que ella no habría escogido ese camino, pero no dijo nada.Le dio las buenos días al taxista mientras abría la puerta del coche y sintió una punzada en el corazón y un zumbido en su oído izquierdo.Intentó marcar de nuevo su número de teléfono. Seguía desconectado. Se sintió tremendamente triste, abandonada y sola, muy sola.Sintió tanto miedo que le costó trabajo mantener el equilibrio mientras caminaba hacia la puerta del hospital, Dentro, un guardia de seguridad con cara de haber dormido en un sillón casi toda la noche, la observó con curiosidad, había una luz tenue detrás del mostrador que ocupaba. La puerta se abrió y sintió que el corazón le latía tan fuerte que los golpes le dolían dentro del pecho.El guardia bostezó mientras introducía sus datos en el ordenador y le informaba de la planta a donde debía dirigirse.Después de eso casi no recordaba nada. Había visto niñas con cara de susto al lado de una madre nerviosa pero entera que acariciaba sus manos. Ella estaba sola. Se lo preguntaron varias veces. Le informaron que podrían llamar a alguien si quería. No había nadie a quien llamar.No recordaba en que momento le pusieron el camisón verde de hospital. Se despertó en la camilla alertada por el ruido de esas gotas de suero. El frío del quirófano se le metía por la abertura posterior del camisón.Vio sus ojos reflejados en el cristal de una lámpara apagada. Abiertos, demasiado abiertos, llenos de pavor. Sintió que le temblaban hasta las patas de la camilla, quiso huir, volar y dejar pasar. No pudo.El anestesista se presentó con trato amable, la hizo sonreír forzadamente, lo que provocó que le dolieran las encías de soledad.Empezó a contar hacia atrás, conocía el procedimiento, el anestesista la miró casi asustado, como si pensara que le había leído el pensamiento, sus ojos la atravesaron mientras decía en alto: 97, 96, 95. Los cristales de las gafas le impidieron ver los ojos de su verdugo, se detuvo en la cuenta atrás. Él sólo dijo: "continúa , ibas bien". Volvió a comenzar desde 100, no recordaba en que número se había quedado. Tenía miedo a la anestesia, no le sentaba bien.El oxígeno inundó sus pulmones en una concentración excesiva que la llenaba de desesperación. Quiso zafarse de la mascarilla entre el 70 y el 69, no lo consiguió.

10 de enero de 1942

España sobrevivía su propia post guerra con un Generalísimo que no levantaba más de metro y medio del suelo, al frente de la nueva "España, grande y libre", más tarde sería "la reserva espiritual de occidente".












El resto del mundo estaba inmerso en la II Guerra Mundial.










El día 4 de enero de ese año, de esa guerra, los rusos inician su ofensiva de invierno, inesperada para los alemanes, y logran recapturar Borovsk, Smolensk, Kirov y Mozhaisk a 65 kilómetros de Moscú.











El día 11 también de ese año Alemania lanza la Operation Paukenschlag, en la cual los U Boots hunden buques aliados por un total de 142,000 toneladas frente a las costas de Estados Unidos.













Ajeno a todo esto, el día 10 nace mi padre, en un pequeño pueblo al sur de la provincia de Ourense, frío, seguro que hacía mucho frío. Seguro que la humedad de la laguna pululaba en el ambiente de la habitación de aquella casa en la calle Lepanto que lo vio venir al mundo.














De eso hace hoy 66 años.














Mi abuelo se llamaba Alonso, y mi abuela Fe, hoy ninguno de los dos vive.

























Hoy, ese niño que venía al mundo tal día como hoy, es abuelo, Saúl nació hace exactamente un mes.















Hoy es el cumpleaños de uno y el cumplemes del otro.















Todavía no se han visto, la distancia y los giros inesperados de la vida han impedido el encuentro entre abuelo y nieto.















Saúl nació en un tiempo muy distinto, muy lejos de donde nació su abuelo Jose Alonso, pero él también nació un día 10.




Feliz cumpleaños Papá!
Feliz cumplemes Saúl!

mÚsica


No se tocar la guitarra, ni ningún instrumento musical,(una vez toqué el triángulo en la función de Navidad)pero he aprendido a diferenciar, un DO de un MI, un SOL de un DO, un TÚ de un YO.
La música me trajo mucho más que una melodía.
Echo de menos la música, aunque casi a diario hay música a cada paso, aprendí a escuchar las bandas sonoras de mi vida.

Todo TE(y ME) irá bien



Hace días que esta canción de Chenoa tiene mucho significado para mi.

Hoy, quiero que tenga significado para ti, porque después del mes más cahótico de mi vida se que: TODO IRÁ BIEN. Todo puede ir bien, sólo es cuestión de estar seguro de ello y tirar pa'lante, y tú, igual que yo, puedes. Esto es sólo una piedrecilla en el zapato que dificultará el camino un poco y lo hará más largo, pero el camino tiene final, este tiene final para ti, estoy segura.

Tengo razones para entenderte.

Tengo maneras de darte suerte.

Tengo mil formas de decir que se que todo ira bien.

Tengo razones para entenderte.

Tengo tan buena suerte.

Tengo historias para comprender que todo te ira bien, todo ira bien.

Mi NO navidad


Se terminó la navidad, y lo se porque en Madrid los operarios empezaban hoy a recoger las luces de la castellana.
Yo no he tenido Nochebuena ni navidad, ni árbol, ni ilusión.
La ilusión, por la navidad, realmente, la había perdido antes de empezar.
No me he enterado apenas de la entrada del año, no hubo cotillón.
El sábado celebré que terminaban esas fiestas que no había vivido para poder volver a la "normalidad". Me río yo de mi normalidad...
He vuelto a Madrid, después de más de un mes. Han cambiado algunas cosas en el barrio, mi casita, sigue igual, se nota que me ha echado de menos.
Han abierto una panadería en la esquina y una sucursal bancaria en una más allá.
El señor que pasa media vida en el banco sigue allí sentado como si me hubiera esperado al verme marchar. Ha cambiado su carabana color mierda de acera, ahora la aparca frente a mi portal porque están derribando el edificio que la protegía de la humedad.
Mi buzón estaba lleno, sobretodo de publicidad.
Las personas especiales se han quedado prácticamente paradas para verme llegar.
Han limpiado el metro para que no me de asquito viajar, será porque llamé a mi amiga Espe antes de arrivar.
Mi vecina suspiró al verme, ella hubiera preferido que dejara su ropa en paz.
He sufrido dos encuentros inesperados nada más llegar.
Me conecto de nuevo a la red de la vida, el stand by termina, tengo las pilas cargadas, la esperanza limitada, la felicidad preparada, para vivir mi verdad.
No tengo ningún tipo de miedo, me siento nueva y valiente en cada pestañear.

Ella

Se dio cuenta de que era demasiado tarde para pedirle nada a Papa Noel.

Este año no le había escrito carta a los Reyes Magos. Buscó sin frutos en la guía telefónica.

No quería regalos. Sólo quería pedir a quien quiera que pudiera concedérsela, la misma fuerza con la que caminaba desde hacía un tiempo.


Se dio cuenta de que esa fuerza es ella misma, y da igual pisar fuerte que caminar de puntillas, el caso es saber a donde quieres llegar.

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