Dos conciertos


Mujer trabajadora

Exáctamente 31 días después de hacer mi último exámen, y exáctamente una semana después de llegar a Madrid he conseguido mi primer empleo!!!! estoy que no me lo creo. Empiezo el 20 de agosto en una empresa que hace los reconocimientos médicos de los trabajadores de empresas privadas.
En una hora me ha cambiado la vida, jeje.
Ya he ido a colegiarme y a solicitar mi número de afiliación a la seguridad social. A partir de ahora contribuiré con mi dinerito a las arcas del estado!
Buf, me hago mayor a pasos agigantados, esto no puede ser, pero supongo que es lo que toca.
Pues lo dicho, a trabajar, se acabó la vida de estudiante. Y antes de empezar la de trabajadora, si, estoy segura de lo que dicen nuestros padres, la mejor vida es la de estudiante.
A ver como se me da la de trabajadora-opositora, fácil fijo que no va a ser.

Mañana tengo mi primera entrevista de trabajo, a ver que pasa...

Paseo por las nubes

Llévame a las nubes.
Llévame de tu mano o queda conmigo allí arriba.
Vayámonos de fin de semana y construyamos nuestro propio hostal de niebla y rayos de sol.
Bañémonos en su textura de algodón de azúcar.
Tumbémonos y disfrutemos de su textura mientras tus manos acarician mi cara y las mías tu ilusión.
Dejemos que la claridad sea libre y nos despierte sin ventanas.
Que la luna sea alcanzable por nuestras manos y testigo de la pasión.

Heidi

Acabo de ver un capítulo de Heidi, si esa serie japonesa que nos tragamos hasta la saciedad en nuestra infancia. Está claro que es una gran serie, por lo menos trasmite valores positivos a los niños, está claro que es mucho mejor que los dibujos animados actuales, pero después de 20 años me he dado cuenta de cosas bastante graciosas de la serie.
El capitulo que vi (ni tan siquiera lo vi entero) trata de que Copo de nieve, la cabritilla favorita de Heidi está enferma y sólo puede curarse comiendo una extraña hierba milagrosa que nace entre las rocas más altas de los Alpes…
Pues bien, ahí están Heidi y Pedro subiendo cada día a la parte más alta a recolectar la dichosa hierba. Primera pregunta: ¿qué tipo de hierbas tienen en los Alpes entre las grandes rocas vitales para una cabra?
Segunda cuestión, aparece Heidi empeñada en subir una roca de aproximadamente 500 metros porque en lo alto hay mucha de esa hierba. Pedro le dice que es peligroso, pero ella sube igualmente. Y ahí va, esa niña de seis años, recordemos que siempre iba descalza y con un “cómodo” vestido indicado en toda escalada, ascendiendo por una roca totalmente vertical… Es decir, pa’ matarse… que digo yo, ¿cómo podíamos creérnoslo? Vamos que ahí están los alpinistas profesionales con sus escarpines, sus poleas y años de entrenamiento, que caro les costaría ascender por tal roca sin casi salientes, cómo para que lo haga una niña de seis años descalza y con falda rosa… jejeje.
Pero por supuesto, Heidi llega a la cima, La dichosa hierba está en un saliente empinado hacia el precipicio, y para más coña, justo en la punta… que digo yo, si, los niños son inconscientes, y más una niña escaladora tratando de salvar a su cabra, pero niña!!! Está claro que te vas a pegar la gran leche… Pues nada, ahí va ella, arrastrándose hacia el precipicio, y claro, se resbala. De repente aparece un arbusto que antes no estaba, al cual Heidi se agarra mientras Pedro asciende por donde antes lo había hecho Heidi, en menos de la cuarta parte de tiempo, aunque si nos habíamos creído lo de Heidi, Pedro puede hacerlo más rápido, por lo menos tiene pantalones y zapatos.
Va a salvar a Heidi y los dos se caen por el peazo de precipicio, pero tranquilos, abajo está en perro Niebla, que calcula perfectamente el lugar donde van a caer ambos para salvarlos.
Y así termina el capitulo, Pedro con algún rasguño y a Heidi le duele un poco un pie.
Pero por dios!!!!!!! Está claro que de haber conseguido subir a semejante sitio, si se caen, mueren por mucho que abajo esté un San Bernardo para parar el golpe…
Es fin, estoy un poco indignada con la manipulación a la que fuimos sometidos de niños, jejeje. Estoy empezando a pensar que los japos son exagerados por naturaleza… Los que no lo hayáis visto, ved el monólogo sobre Oliver y Benjí de Dani Martín, es como lo de Heidi pero en heavy.

Rojo y verde


Yo rojo y tú verde... yo gris y tú azul... no es pura casualidad...
Olvidé cambiarte los cordones... algo más que te queda de mi hasta que termine el verano...
¿NO me echas?
Si, si te echo
Yo te echo un poco, yo ya te echo, ya terminó la tregua,ya teminó el viaje y el alboroto...

Volare

Hoy el mundo se mueve demasiado deprisa, todo, los coches pasan a una velocidad que me marea, la gente, incluso las hojas de los árboles vuelan arrastradas por un inusual viento veraniego en Madrid.
Estoy aquí, como podría estar en otro lugar, todo ha sido tan fugaz que parece como si no hubiera viajado, como si no me hubiera ido ni hubiera llegado a ningún lado. Cómo si de repente algo o alguien superior me hubiera dejado aquí, en la capital y me hubiera preprogramado para mi vida diaria.
No me siento extraña con mis cosas nuevas, con mi vida nueva, con la nueva rutina. No me siento ni bien ni mal, ni triste ni alegre, sólo me siento, que dicho sea de paso, no es poco.
Cuando la vida pasa tan deprisa mi cabecita no se acostumbra, no asimila, no tiene capacidad para llorar o reír.
Me siento insignificante en medio de esta urbe que se mueve como lavadora en pleno centrifugado.
No he usado el metro en los cuatro días que llevo aquí, me he movido en bus, andando, en coche, pero no he conseguido bajar al metro. Ahí está el monstruo, la máquina que nos trasforma, nos absorbe la tranquilidad de la provincia para convertirte en una hormiguita siempre con prisa, con ansia por llegar a tu destino en el menor tiempo posible. “ Metro de Madrid: VUELA”. Yo de momento sólo planeo…

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