Actualizo



Hace menos calor y eso me agrada.

Sigo trabajando entre mamás primerizas y asustadas y veo a diario el milagro de la vida y de unos pulmones diminutos que pueden emitir sonidos de frecuencias tan elevadas como para dejarte sordo.

Discuto con gente que quiere pisarme mi sitio, sólo lucho por mi culo y mis responsabilidades.


El gobierno ha cumplido y me ha dado los primero 200€ de los 400 que me debe.



Y sigo sin tener tiempo para gastarlo.



El sonido del agua en la piscina me arrulla a la hora de dormir aunque conciliar el sueño me cuesta más que de costumbre.



Y aquí seguimos, mi vida a cuestas y yo, con dolor de riñones y calor entre las costuras de mi uniforme blanco que llevo puesto más horas que mis vestidos de verano.

Calor



En este recién estrenado verano de 32ºC a la sombra de las 10 de la mañana y casi 40 a mediodía, todo me produce calor, por eso estreno ausencia de flequillo, lentillas y piscina.

Feliz verano a todos, y si queréis manteneros fresquitos ni se os ocurra venir a Madrid.

Iquitos


Soñé que nos fugábamos a Iquitos, y allí las afueras del pueblo eran el resto del mundo, ya no nos hacía falta la selva urbana para escondernos entre batallas.

Vienes a casa esperando encontrar las cosquillas a los ángeles y mientras buscas le das la vuelta a mis cuadros, que llevan patas arriba una semana, recordándome que encontraste tras ellos mi sonrisa y las cosquillas más especiales que he soportado.


Y ya da todo igual a ratos, las decisiones firmes pierden sentido si te sientes cansado y yo mimosa y posas tu sonrisa entre los huecos de mi vestido de verano.

Tiempos tormentosos



Ayer mi coche y mi bolsillo se libraron mágicamente de una multa anunciada.
Había una luz extrañamente roja cuando salí de trabajar que anunciaba la primera tormenta de verano.
Disfruté con tus ojos abiertos como platos observando las ráfagas de rayos que adornaban el cielo madrileño, como un niño que lo ve por primera vez.
De vuelta a casa, el viento hizo chocar cajas y desperdicios varios contra mi coche, y el agua golpeaba con más fuerza de la que mi corazón podía soportar.
Otra vez el agua me acompaña en un momento clave...
Me gustan las tormentas de verano aunque me provoquen cierto miedo, no me gusta la tormenta que se avecina cubriendo, este, mi verano urbano.
Me coloco el pararrayos, para parar los rayos de tu mirada, estamos preparados.

San Juan



Dicen las malas lenguas que esta noche es la más corta del año...

El año pasado se me hizo corta, es verdad que el día llegó antes de lo esperado, pero porque lo pasé genial.

Yo estrenaba flequillo, había terminado mis exámenes y corrí rumbo a "LACORU" para pasar la noche de San Juan con César, Chelís, David, Pato, Eva... Lo pasamos bien...

Espectacular ver la playa del Orzán llena de hogueras y con tantísima gente que no cabía ni un grano de arena más.
César super gracioso que se retiraba pronto porque no había terminado sus exámenes, nosotros seguimos la fiesta hasta que en la playa sólo quedaban los restos de la batalla...
Esta noche estaré demasiado lejos de cualquier playa para recibir al señor verano en la noche más corta del año... hace demasiado calor para darle la bienvenida al verano, porque en Madrid hace días que ha llegado...
Pasadlo bien por mi...

Resaca






Sueño con un año sabático encerrada en una catedral de libros...

Añoro las noches en blanco llenas de palabras impresas, con los ojos enrojecidos y la emoción en la punta de los dedos, con un libro entre el pecho y mis manos.

Cada día tengo menos tiempo para hacer una de las cosas que más me gustan, y es uno de los motivos por los que odio mi recién inaugurada condición de pagadora de impuestos laborales al estado.

Esta noche me he olvidado, de que tengo que trabajar y unos horarios saludables para mantener el tipo y el descanso necesario para sobrevivir a una jornada laboral. Me he dejado conquistar por un libro como ningún hombre lo ha hecho en mucho tiempo.

La resaca librera vendrá en pocas horas, cuando los ojos me ardan tras los cristales de mis gafas y me apetezca dormir soñando con las historias de los libros que aún no he leído.

Habla Pitágoras



En un triángulo rectángulo, el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos.
Yo me apoyo en la hipotenusa de este triángulo rectángulo que formamos sin buscar mi cuadrado, porque aunque tú eres el cateto mayor, nos falta despejar la incógnita del valor del cateto más pequeño para serle fieles al gran Pitágoras.
En realidad nunca tuve buenos profesores de matemáticas...

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