
Gracias por las comidas y las cenas a deshora.
Gracias por el "kit kat".
Estoy triste, y no pudo evitarlo.
Las horas con vosotros ya no están. No estará Santiago nunca más.
Ya no habrá controles que pasar sin tener ninguna responsabilidad.
Ahora hay Madrid, Tenerife, Coruña, Barcelona, y quien sabe donde acabaremos más...
Pero se construirán oasis como este, alguna que otra vez más.
Os echo de menos y apenas os acabais de marchar.Gracias por llenarme los días de felicidad.