Se dio cuenta de que era demasiado tarde para pedirle nada a Papa Noel.
Este año no le había escrito carta a los Reyes Magos. Buscó sin frutos en la guía telefónica.
No quería regalos. Sólo quería pedir a quien quiera que pudiera concedérsela, la misma fuerza con la que caminaba desde hacía un tiempo.
Se dio cuenta de que esa fuerza es ella misma, y da igual pisar fuerte que caminar de puntillas, el caso es saber a donde quieres llegar.
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